Visita guiada noviembre 2023 – «Ruta del antiguo hipódromo»

El sábado 18 de noviembre estuvimos recorriendo lugares poco conocidos, pero asombrosos, del barrio de Rios Rosas. Os los contamos.

Hospital de Maudes

El hospital de Maudes ocupa una manzana del distrito de Chamberí, al lado de la Glorieta de Cuatro Caminos, entre las calles Maudes, Treviño, Raimundo Fernández Villaverde y Atienza.

En 1903 esta zona era las afueras de un Madrid que crecía y crecía, y por donde se decidió ampliar la ciudad, eliminando los suburbios y construyendo nuevas edificaciones.

En 1906, la turolense Dolores Romero, viuda de un importante empresario ferretero, dedicó parte de sus muchos recursos económicos a la construcción de este hospital en un terreno de su propiedad. El hospital fue inaugurado por Alfonso XIII en 1916, con el nombre oficial de “Hospital de Jornaleros de San Francisco de Paula”, como centro de beneficencia dedicado fundamentalmente a socorrer de forma gratuita a los obreros accidentados en el trabajo.

Su planta tiene una estructura de edificios en estrella en torno a un patio central, lo que se denomina en arquitectura “planta panóptica”. Este estilo arquitectónico vino muy marcado por la última epidemia de cólera del siglo XIX y su objetivo era evitar contagios.

Los brazos de la estrella separaban los distintos tipos de enfermos de modo que, desde que el enfermo ingresaba, todo el tratamiento, la hospitalización y la recuperación tenían lugar en la misma zona, mientras que el patio central proporcionaba luz y aire libre.

Este modelo panóptico era muy típico también del sistema carcelario. Por ejemplo, la cárcel modelo de Madrid, que estaba en Moncloa donde hoy está el Ministerio del aire, tenía también forma de estrella, con 5 brazos y 4 alturas. Su gran tamaño permitía albergar cerca de 2.000 presos.

Separados de los brazos de la estrella, el hospital tiene dos edificios más: el que está a la izquierda y da a la calle Treviño era el edificio de consultas; en el que está a la derecha y da a la calle Atienza estaban el mortuorio y aquellos hospitalizados que requerían tratamientos especiales o aislamiento severo.

En la calle Maudes estaba la entrada al hospital y su administración, y en la parte que da a Raimundo Fernández Villaverde estaba, y está actualmente, una iglesia construida por expreso deseo de Dolores Redondo.

El proyecto fue realizado por dos renombrados arquitectos, Antonio Palacios y Joaquín Otamendi, autores también del emblemático Palacio de Correos y Comunicaciones en Cibeles, con el que el hospital coincide en sus características estilísticas y artísticas.

Este hospital es original en su construcción por presentar muros y fachadas de piedra caliza muy poco labrada, pero decorada con cerámica vidriada de colores hecha a mano, obra de Daniel Zuloaga, cerámica que más de cien años después sigue intacta.

Durante la guerra civil, su ubicación algo alejada del frente de la ciudad universitaria, le hizo funcionar como hospital «de sangre» u hospital provisional cercano al lugar donde tiene lugar una acción bélica y donde se recibe a los heridos. En 1939, con el hospital militar Gómez Ulla muy dañado, traspasaron aquí lo que llamaban «hospital militar de urgencia».

Después de la guerra, los distintos hospitales de Madrid fueron reconstruyéndose, con lo que el pequeño hospital de Maudes, solo unas 150 camas, fue perdiendo fuelle progresivamente hasta que en 1970 quedó sin uso y fue abandonado, llegando a ser almacén de chatarra y alojamiento para okupas y personas sin techo.  

A partir de 1984 la Comunidad de Madrid lo restauró para su uso como sede de la Consejería de transporte e infraestructura. La única parte que no fue cedida a la Comunidad fue la iglesia. En 2021 el arzobispado de Madrid abrió la “Iglesia de Nuestra Señora del silencio”, muy pequeñita y elevada, con una sonoridad excepcional y preciosas vidrieras de los hermanos Maumejéan. El nombre de esta iglesia obedece al hecho de que está enfocada para las personas sordas: la misa se celebra con lenguaje de sordos y las dos primeras filas están reservadas a estas personas.

El hospital está rodeado de edificaciones de la postguerra. En los años 40 y 50 vino a Madrid mucha gente desde los pueblos, que se hacinaba en viviendas de pocos metros cuadrados, algunas de las cuales se conservan aún en la actualidad, como las casas-corredor o las casas-corralas cercanas al mercado de maravillas, lo que hoy se llama “el pequeño caribe”.

Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía

La ETSIME es un centro docente de la Universidad Politécnica de Madrid que imparte estudios de grado y postgrado (entre los que se encuentra el doctorado) en Ingeniería de minas. Está en Ríos Rosas 21, esquina con Atienza.

El edificio principal fue proyectado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco que ya en 1886 tenía merecida fama por sus otras construcciones en Madrid. La parte superior de su fachada está decorada con cerámica de Daniel Zuloaga. Es de planta rectangular y su interior está constituido por un patio central rodeado por galerías abiertas. Cuenta con una excelente biblioteca.

Todos los primeros domingos de cada mes por la mañana la Escuela de Minas organiza un famoso mercadillo de minerales donde se pueden encontrar todo tipo de fósiles, gemas, minerales, rocas y conchas para coleccionistas, aficionados y estudiantes.

Si bien como escuela técnica que es, el acceso está únicamente permitido a profesores y alumnos, en su parte trasera tiene una reproducción de una mina de carbón que se puede visitar con reserva previa. La mina lleva el nombre de Marcelo Jorissen, decano que la construyó mientras estuvo al frente de esta Escuela en los años 1963 a 1967, a imagen y semejanza de los yacimientos de León en los que había trabajado como ingeniero. Se trata de una mina experimental, una peculiar aula donde hacer prácticas.

Bajando sus escaleras, nos podemos introducir en un túnel de 50 metros donde se muestran las principales estructuras y elementos de una típica mina de carbón, desde sus vagonetas hasta las vigas que sujetan las paredes, que tienen pintadas vetas de carbón.

En el jardín de la Escuela se alza un castillete minero, regalado a la Escuela por la Compañía Minera Peñarroya, que estuvo en funcionamiento durante 65 años y por el que llegaron a extraerse unos cinco millones de toneladas de mineral de plomo, según reza un cartel adosado a su estructura. 

Museo Geominero

El objetivo del Museo Geominero es conservar, investigar y difundir la riqueza y diversidad del patrimonio geológico, paleontológico y mineralógico, a través de sus importantes colecciones de rocas, fósiles y minerales.

El origen de la institución se remonta al año 1849, en que Isabel II creó una comisión de expertos para la creación del primer mapa geológico de España. No sería hasta 1926 cuando Alfonso XIII inauguró el museo con motivo del XIV Congreso Internacional de Geología. Un año después se abrió al público. El edificio fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento en 1998.

Pese a ocupar uno de los edificios más singulares de Chamberí (Ríos Rosas 23), el Museo Geominero suele pasar inadvertido. Como si de una geoda se tratase, la formal fachada exterior no invita a imaginar que en su interior se encuentre una de las pequeñas grandes joyas de Madrid, es decir, lo mejor está dentro, el interior del edificio es sencillamente increíble.

Obra de Francisco Javier de Luque, se trata de un claro ejemplo de museo científico de principios de siglo de XX, con un salón central abigarrado de vitrinas de madera que pretenden mostrar cuanto más, mejor, y cubierto por una extraordinaria cristalera en el techo.

Nada más entrar al museo, nos encontramos con una impresionante escalera imperial de mármol de Macael (Almería), bordeada por parejas de columnas de piedra que soportan una bóveda acristalada.

Tras subir el segundo tramo de escaleras, se recorren expositores de minerales y rocas, hasta llegar al pabellón central o sala de exposición: un enorme espacio con tres plantas superiores con balconadas, plantas a las que se accede mediante escaleras de caracol de forja. Una de las cosas que más llaman la atención es la impresionante vidriera emplomada del techo, obra de la Casa de vidrieras artísticas Maumejean. Aún se mantienen los expositores originales y la estructura de los asientos que tapan lo que son los antiguos radiadores.

Hipódromo de Castellana

El hipódromo de la Castellana fue una instalación deportiva dedicada a las carreras de caballos, que estuvo ubicada en el paseo de la Castellana entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, bajo el reinado de Isabel II, el espectáculo de las carreras de caballos, de origen británico, deslumbró a la aristocracia madrileña que quería emular a sus pares ingleses, muy dados a asociar deporte y elegancia.

Se construyeron entonces en la capital sencillos hipódromos, como los del Ventorrillo de la Sorda y el Parador de la Luna, y otros algo más elaborados como los de la Casa de Campo o el de la Puerta de Santa Bárbara en la calle de Génova, en la manzana que hoy ocupa la sede del Partido Popular. Pero aquel Madrid en el que comenzaba a surgir una burguesía pudiente debía contar con un hipódromo a la altura de las grandes ciudades españolas y europeas. Con tal fin se decidió reunir todos los hipódromos existentes en uno nuevo y magnífico.

Para construirlo se necesitaba un lugar lo suficientemente amplio, sin desniveles y cercano a la ciudad.

El lugar elegido fue el Paseo de la Castellana, en el espacio que hoy ocupan los Nuevos Ministerios.

Se encargó de su construcción el ingeniero Francisco Boguerín.

El nuevo hipódromo se convertiría en el regalo del Estado a Alfonso XII y María de las Mercedes de Orleans por su boda el 23 de enero de 1878. Los trabajos se desarrollaron a un ritmo muy, muy intenso, pero finalmente el recinto no pudo inaugurarse el día de la boda, sino que la apertura se demoró unos días, hasta el 30 enero, día en que 60.000 personas se congregaron allí para asistir al programa de apertura compuesto de siete carreras.

Durante los cincuenta años siguientes el hipódromo de la Castellana se iba a convertir en el punto de encuentro de la alta sociedad madrileña. Era muy habitual que pasaran sus ratos de esparcimiento en las carreras de caballos y también frecuente ver a los reyes visitando las instalaciones.

Tal era la demanda los días de carrera que se decidió alargar una línea de tranvía para que llegara hasta el hipódromo, la línea Bombilla-Hipódromo, que en los días señalados partía cada cinco minutos.

Durante esos años el hipódromo vería cómo iba cambiando la sociedad madrileña: los carruajes y coches de caballos fueron sustituidos por automóviles y sus instalaciones se convirtieron en espacios destinados a acoger espectáculos de masas en la capital.

En 1903 empezaron a celebrarse competiciones de fútbol en sus instalaciones. El recinto fue, casi desde la fundación del Real Madrid Club de Fútbol en 1902, el lugar donde este club disputaba sus partidos como equipo local. En 1912 el club madrileño adquirió unos terrenos para ubicar su primer campo de fútbol propio: el estadio de O’Donnell.

El recinto llegó incluso a acoger una demostración aérea en 1911, que acabó en tragedia cuando el piloto francés Jean Mauvais estrelló su avión sobre la muchedumbre, matando a una mujer.

La Guerra de Marruecos en los años veinte y la llegada de la República supusieron la puntilla a un hipódromo que suponía un símbolo aristócrata y un tapón urbanístico que impedía que Madrid creciera hacia el norte. El hipódromo de Castellana fue derruido y se comenzó a construir un nuevo hipódromo, el actual de la Zarzuela, que se inauguraría en 1941.

Los Nuevos Ministerios

Poco después de la proclamación de la República, el Ayuntamiento requirió a la Oficina Municipal de Urbanismo un proyecto de expansión de la ciudad, con el objetivo de crear una urbe grande y moderna. El punto fundamental del proyecto consistía en conseguir la expansión de la ciudad hacia el norte, en torno al Paseo de la Castellana. Como parte de tal propósito, en 1933 se procedió a demoler el antiguo hipódromo, y en sus terrenos se comenzó a erigir lo que hoy conocemos como Nuevos Ministerios, obra que no se concluiría hasta después de la Guerra Civil.

Secundino Zuazo Ugalde diseñó los Nuevos Ministerios, un lugar que pretendía agrupar todos los ministerios existentes. Su construcción empezó en 1933, pero se vio paralizada por la guerra civil. Como Zuazo era republicano y se exilió a Francia, al acabar la guerra el proyecto lo terminaron un equipo de arquitectos afines al nuevo régimen, finalizándose la obra en 1942, si bien el primer ministerio que se instaló, el MOPU, lo hizo en 1958, 16 años después.

El conjunto consta de un gran espacio central diáfano con plazas, fuentes y estanques, alrededor del cual se disponen los diferentes ministerios, y una gran arquería en el lado que da al Paseo de la Castellana, que es uno de los elementos más característicos del conjunto. Bajo el espacio central se excavó la que actualmente es la estación de Cercanías de Nuevos Ministerios.

Hoy lon Nuevos Ministerios son sede de los ministerios de Transición ecológica, Trabajo y Economía social y Transportes, y Movilidad y Agenda Urbana, es decir, están algo infrautilizados.

Zurbano

La calle Zurbano es una de las doce calles mejores de Europa para vivir, de ahí su precio.

Pero, ¿quién fue Zurbano?. Pues todo un personaje. Martín Zurbano, conocido popularmente como Martín Varea, nació en 1788 en un poblado de La Rioja llamado Varea, y fue un militar liberar progresista español.

Su carrera militar comenzó luchando como guerrillero contra las tropas de Napoleón en la Guerra de la Independencia, tras la cual volvió a sus labores como agricultor… y contrabandista.

Como convencido liberal se sumó a la resistencia contra los absolutistas de los Cien Mil Hijos de San Luis, motivo por el cual fue encarcelado, aunque pudo salir indultado.

En 1835 se sumó al conflicto carlista y tomó partido por el bando isabelino (de carácter liberal) frente al bando carlista (absolutista), liderando el llamado “Batallón de Voluntarios de La Rioja Alavesa”, con el que volvió a emplear las tácticas guerrilleras que aprendió contra los franceses, pero ahora contra los carlistas.

De carácter duro, expeditivo y un poco sanguinario, capturó a numerosos oficiales carlistas; con los soldados no fue tan cariñoso, muchos fueron fusilados de inmediato.

Sus éxitos fueron muchos, y pronto se formó una leyenda en torno a su figura. Ofrecían fabulosas cantidades a quien sea capaz de atentar contra él, pero siempre salía bien parado de estos atentados.

Siendo regente de la reina Isabel II, el general Espartero premió su papel en el conflicto otorgándole el grado de Mariscal de Campo… más una finca que albergaba un monasterio benedictino y que había acabado en manos del Estado gracias a la desamortización de Mendizábal. 

Pero en aquella España cambiante, el triunfo del pronunciamiento contra Espartero de 1841 le empujó al exilio. Más tarde, pudo volver a su monasterio (que convirtió en vivienda), pero su compromiso con la causa liberal-progresista le reclamó una vez más, y en 1844 se sumó a una sublevación esparterista durante la que se refugió en la sierra de Cameros (entre Soria y Logroño), donde fue detenido y fusilado junto a sus dos hijos en 1845.

El nombre de Martín Zurbano es ahora el de un vino de crianza de D.O. La Rioja, que elabora la Bodega Barón de Ley (Mendavia, Navarra), bodega que ocupa el monasterio que en su día Isabel II regaló a Martín Zurbano por su implicación en la lucha contra las tropas carlistas.

Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN)

El CESEDEN es el centro docente de más alto nivel de las Fuerzas Armadas Españolas. Recibe cada año a alrededor de 1.100 alumnos de distintas nacionalidades, dada su buena reputación a nivel internacional.

En 1898 Ricardo Velázquez Bosco construyó este edificio en estilo mudéjar, con ladrillo visto rojo y una monumental entrada principal con columnas y arcos, en el que se conservan vidrieras de la Casa Maumejean. La biblioteca para alumnos e investigadores es uno de los espacios más destacados y, entre sus libros más antiguos, están las Crónicas de la guerra de la Independencia.

En su actual edificio de Castellana 61 estuvo emplazado antiguamente el Colegio nacional de sordomudos y ciegos. Era un edificio tan grande que no solamente fue colegio para alumnos sordos, mudos y ciegos, sino que además de impartir clases los alumnos vivían allí, en el piso superior. Tenía comedor, clínica, teatro, capilla y distintos talleres, como el de dibujo, costura, zapatería o joyería. Estuvo funcionando como colegio hasta el año 1932, momento en el que el colegio de ciegos se escindió del de sordomudos.

Tras la guerra, en 1942 el edificio fue Escuela Superior del ejército, inaugurada por Franco, y desde 1964 alberga del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN),

“La mano” de Botero

En 1994 el escultor Fernando Botero, reconocible por sus esculturas de formas voluptuosas, trajo a Madrid una muestra de 21 esculturas que se exhibieron en el Paseo de Recoletos al aire libre con gran éxito. Una vez finalizada la exposición, dejó tres obras en Madrid:

  • En agradecimiento por la acogida del pueblo madrileño a esta exposición, regaló al Ayuntamiento la «Mujer con Espejo», que se encuentra en la plaza de Colón.
  • Vendió su «Rapto de Europa» a AENA, que lo instaló en el Aeropuerto de Barajas.
  • La Fundación Telefónica adquirió la última pieza de una edición de tres vaciados idénticos de la escultura «La Mano», cediéndola seguidamente a la ciudad de Madrid para su exposición pública, si bien su propiedad sigue perteneciendo a Telefónica. Está realizada con 500 kilos de bronce.

Fernando Botero era colombiano. Nació en Medellín en 1932 y ha fallecido en septiembre de este año en Montecarlo, a los 91 años de edad.

Artista, pintor, escultor y dibujante es reconocido por sus personajes de formas redondas y voluptuosas, inspirados en el arte precolombino.

Iba para torero pero la cogida de una vaquilla le apartó de esta profesión. Se graduó en 1950 en el Liceo de la Universidad de Antioquia, sito en su ciudad natal. Posteriormente viajó a España para estudiar a los grandes maestros de la pintura española. A principios de los años sesenta, Fernando Botero se estableció en Nueva York, donde sus pinturas le granjearon una notable popularidad en el mercado artístico estadounidense.

Su traslado a París coincidió con sus primeros trabajos escultóricos, que compartían las características de su obra pictórica. El estilo figurativo de Botero se caracteriza en lo artístico por cierto aire naïf, y en lo temático por la representación de personas y animales siempre como figuras corpulentas, incluso claramente obesas. Su fama mundial aumentó cada vez más y, en la década de 1980, el escultor se convirtió en el artista vivo más cotizado del mundo.

Fernando Botero se casó tres veces. En 1954 con Gloria Zea, directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá, con quien tuvo tres hijos. En 1964 con Cecilia Zambrano, con quien tuvo un hijo, Pedrito, que falleció a los cuatro años en un accidente de tráfico en Sevilla. La familia sobrevivió al accidente, solo Botero perdió una falange de la mano. Finalmente, en 1978 Botero se casó con la bellísima artista griega Sophia Vari, con quien compartió 45 años de su vida, hasta la muerte de ambos en este año, con pocos meses de diferencia.

Monumento a Isabel la Católica

La estatua de Isabel la Católica se encuentra en un pequeño parque del paseo de la Castellana situado delante del Museo de Ciencias, elJardín de las Bellas Artes”.  Reposa sobre un estanque de forma lobular.

Inicialmente estaba colocada en medio de Castellana, cuando esta zona era la periferia de la ciudad, pero el crecimiento del tráfico provocó la reordenación del espacio y el desplazamiento del monumento a su ubicación actual.

Inaugurada en 1883 por Alfonso XII, la escultura fue realizada por Manuel Oms Canet.

El conjunto escultórico representa a la reina Isabel la Católica, acompañada de Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como el Gran Capitán, y el cardenal Pedro González de Mendoza, por lo que representa los 3 poderes: el poder real, el militar y el religioso.

El monumento, además de homenajear a la monarca, celebra también la unidad española que se alcanzó durante su reinado, pues consiguió juntar los diferentes reinos que había en España. Una inscripción en la parte frontal dice: “A Isabel la Católica, bajo cuyo Glorioso Reinado se llevó a cabo la unidad nacional y el descubrimiento de América. El pueblo de Madrid. 1883

Nuestro grupo también quiso emular a Isabel la Católica y celebrar la unidad de España.

Museo de Ciencias Naturales y Escuela Técnica Superior de ingenieros industriales

El Museo de Ciencias Naturales y la Escuela superior de ingenieros industriales comparten edificio. Es el Pabellón de la industria y el arte, que se empezó a construir en 1882 por Federico Villalba en los Altos del Hipódromo, con el fin de albergar exposiciones de dicha temática. El 21 de mayo de 1887 la reina regente María Cristina inauguró la primera Exposición Nacional de Bellas Artes. La última de estas exposiciones tuvo lugar en 1899.

Después, el edificio quedó sin uso hasta que en 1906 se traslada allí la sección de Entomología del Museo Nacional de Ciencias Naturales y en 1907 la Escuela de Ingenieros Industriales.

  • Museo de Ciencias Naturales. Tiene su origen en la época de Carlos III, pues en 1771 se inauguró el Real Gabinete de Historia Natural, con un sinnúmero de piezas en exposición. En 1913 el Museo cambió su denominación a la que tiene actualmente, y en 2022 se cumplió su 250 aniversario.
  • Escuela técnica superior de ingenieros industriales. Cuenta con 4.500 estudiantes, más de 300 profesores y más de 790 investigadores.

Durante un tiempo estas dos entidades coexistieron con otros organismos como el Museo del Traje, el Cuartel de la Guardia Civil y el Instituto Torres Quevedo.

Los dos edificios que actualmente componen el Museo de Ciencias Naturales se encuentran separados para los visitantes, ya que entre ellos se alza el edificio que acoge la Escuela de ingeniería. Esto ha generado cierta polémica entre ambas instituciones en los últimos tiempos.

Monumento a la Constitución de 1978

El monumento a la Constitución española de 1978 fue inaugurado el 27 de diciembre de 1982, en el cuarto aniversario del referéndum sobre la Constitución que marcó el inicio de la nueva etapa democrática española, siendo alcalde de la ciudad Enrique Tierno Galván.

Su autor fue un joven arquitecto madrileño, Miguel Ángel Ruiz-Larrea.

Es un cubo de hormigón de casi 8 metros de lado, recubierto por 60 toneladas de placas de mármol blanco de Macael, que contiene escaleras que llevan a otro cubo más pequeño, vacío. Las escaleras invitan a los visitantes a entrar en el monumento, ascensión al interior que pretende representar el impulso de mejora que llevó a muchos ciudadanos españoles y a sus representantes políticos hacia la era democrática.

Todo esto y más es lo que aprendimos en esta interesante ruta. Os esperamos en la siguiente!.